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domingo, 24 de febrero de 2013


HÉCTOR

El día que regresó de una de sus múltiples guerras era un día normal; el sol calentaba de la misma forma, los gritos de júbilo de la ciudad al recibirlo fueron los mismos de siempre y nada le hizo sospechar el cambio que se había de operar en él.  Al principio fue un leve cansancio en el brazo, algo sin importancia, un poco de fatiga; más tarde, en la noche, comenzó a despertarse con toda la angustia en la garganta, con las imágenes de todos aquellos que habían perecido bajo su espada en el fondo de sus ojos. Un olor a sangre caliente parecía invadir la habitación. Aunque todo estaba en penumbra era capaz de discernir con una extraña nitidez, la expresión fija de asombro que se quedaba en el rostro de los muertos. Podía escuchar el sonido insoportable del golpe de su espada en el escudo, los relinchos de los caballos, el olor acre del enemigo que sabe, que comprende que está ante su último segundo; incluso podía sentir el esfuerzo de su cuerpo por hundir la lanza en el pecho del contrario... Aquel dolor en el brazo...

Procuró serenarse. Abrazó el vientre de su esposa y sintió la vida de su hijo latir bajo la mejilla. Algo parecido a la alegría le invadió. “No más” —se dijo—, “No más”. La noche se hizo precisa. No quiso cumplir las normas que todo héroe está obligado a cumplir, pero Aquiles le esperaba más allá de la esperanza.

jueves, 21 de febrero de 2013

EL PAPA SE VA CON UN SUELDO QUE PARA NADA NECESITA

Lo de los cardenales ya es que no tiene nombre.

La renuncia de Benedicto XVI al Papado ha sorprendido en el seno de la iglesia. No se repetía una situación igual desde hacía 598 años, cuando Gregorio XII en 1415 dimitió como Sumo Pontífice. 
La marcha de Benedicto XVI ha dejado abiertos muchos interrogantes que poco a poco se van resolviendo: tras conocerse que vivirá el resto de sus días en el monasterio “Master Ecclesiae”, situado en los jardines del Vaticano , ahora nuestros compañeros de Yahoo! Italia desvelan un nuevo detalle de su futura vida: el sueldo que va a ganar.
Y es que el Papa ganará 2.500 euros mensuales una vez que abandone su cargo actual el próximo 28 de febrero. Una cifra no demasiado alta para los altos cargos eclesiásticos vaticanos, ya que por ejemplo algunos cardenales jubilados reciben alrededor de 5.000 euros.
La oficina de prensa del Vaticano no quiso confirmar la cantidad, pero un portavoz manifestó que las necesidades del Papa así como las del personal que elija para retirarse “serán cubiertas”.
El Pontífice, una vez que abandone su cargo, planea dedicar el resto de sus días a la meditación y a la oración por lo que apenas  llevará cosas a su nuevo destino: libros, cartas, un piano y algunos objetos personales compondrán sus austeras pertenencias.
LO QUE EL CEREBRO ESCONDE

ESTE ARTÍCULO LEÍDO RECIENTEMENTE ME PARECE INTERESANTE Y OS LO MANDO


Lo que esconde la mente
David Eagleman, uno de los neurocientíficos más brillantes de la actualidad, realiza en 'Incógnito' un repaso a nuestro conocimiento sobre la simple complejidad del cerebro
JAVIER SAMPEDRO 16 FEB 2013 - 00:27 CET7
El cerebro humano es el objeto más complejo del que tenemos noticia. / El tuit más profundo que se ha escrito sobre la mente no es el de Descartes —pienso luego existo—, sino ese otro igualmente famoso de John Lennon que dice que la vida es esa cosa que ocurre mientras tú haces otros planes. Pensar es una actividad marginal, aunque laudable, que en el fondo no tiene mucho que ver con la existencia, y que a menudo la complica, la estorba o la confunde. Solo una minúscula porción de nuestra vida mental —de nuestras percepciones del mundo, de nuestras ideas y decisiones morales— constituye parte de nuestra consciencia, de esa especie de flujo continuo o narrativa coherente a la que llamamos yo sin saber muy bien a quién se lo llamamos ni dónde está, sin saber si quiera por qué se ha comportado como lo hace a menudo, con unos sesgos y unos estereotipos que no compartimos desde nuestros esquemas racionales. Nuestra vida mental es en gran medida esa cosa que ocurre por sí sola mientras hacemos otros planes: mientras sufrimos el espejismo de que estamos a los mandos del carro. Lennon superando a Descartes.
Solo una minúscula porción de nuestra vida mental  constituye parte de nuestra consciencia,
Y David Eagleman acaba de superar a Lennon. Eagleman, nacido en Nuevo México en 1971, es uno de los neurocientíficos más brillantes de nuestro tiempo, una de esas mentes inquietas que no solo dirige el laboratorio de percepción y acción del Baylor Collage of Medicine —una de las mejores escuelas médicas del mundo, y la más barata de todas las privadas de Estados Unidos—, sino que también ha impulsado una iniciativa pionera de Neurociencia y Derecho, un asunto que ocupará seguramente la mitad de la carrera de los jueces, abogados y fiscales del futuro próximo, aunque la mayoría de ellos no hayan oído hablar de ella en este presente miope. El lector interesado en esta cuestión fundamental haría bien en leer el último libro de Eagleman, Incógnito. Las vidas secretas del cerebro, una obra maestra de la escritura científica recién editada por Anagrama. Y el lector que no lo esté debería leerlo. El libro será una fuente inagotable de luz para ambos: además de abrir paisajes inexplorados en su pensamiento político, jurídico, social y filosófico, es —pese a todo lo anterior— ciencia pura y cristalina, la mejor foto fija de nuestro conocimiento actual sobre el cerebro.
La perplejidad que nos produce la inmensidad del cosmos es comprensible, pero también suele resultar engañosa. En un solo centímetro cúbico de nuestro cerebro hay tantas sinapsis —nexos entre neuronas— como estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, que en la práctica supone casi todo ese majestuoso espectáculo que nos ofrece el cielo nocturno. El cerebro humano es el objeto más complejo del que tenemos noticia en el universo. Somos insensibles a ese prodigio porque los resultados de su trabajo parecen simples —¿qué nos cuesta ver esa calle, o esquivar ese bache mientras atendemos con garbo nuestro whatsapp?—, pero haríamos bien en reservar un poco del vértigo metafísico que sentimos ante el cosmos para esa pulpa contrahecha que llevamos cada uno dentro del cráneo. Otra obra maestra, esta vez de la evolución biológica.
La consciencia, escribe Eagleman, “es como un diminuto polizón en un transatlántico, que se lleva los laureles del viaje sin reconocer la inmensa obra de ingeniería que hay debajo”. Aunque esta idea general pueda remontarse al menos a Freud, con su intuición pionera de los mecanismos inconscientes para un número de trastornos psicológicos, Eagleman no ha escrito el libro para reivindicar la figura del denostado fundador del psicoanálisis, sino para examinar el estado de la cuestión con las poderosas herramientas de la neurobiología contemporánea.
No pretende abrumar al lector con una rigurosa exhibición de erudición
El autor es un científico de élite, pero eso ya ha dejado de significar el clásico sabio bondadoso y metódico que imparte aburrimiento y profesa la religión del rigor mortis. Eagleman no pretende abrumar al lector con una rigurosa exhibición de erudición sobre los axones y las dendritas, las columnas corticales y los ganglios basales, el tálamo y el hipotálamo. Lo que pretende es enseñarle a pensar sobre “la gente, los mercados, los secretos, las strippers, los planes de jubilación, los delincuentes, los artistas, Ulises, los borrachos, los apopléjicos, los jugadores, los atletas, los detectives, los racistas, los amantes y todas las decisiones que consideramos nuestras”. Y lo mejor que se puede decir de su libro es que está a la altura de ese ambicioso (y metonímico) objetivo.
El lector encontrará entre las páginas de este libro a James Clerk Maxwell y a William Blake, al inconsciente con que Goethe dijo haber escrito Las desventuras del joven Werther y al colocón con que probadamente Coleridge compuso su poema Kubla Khan. Y entenderá qué demonios tiene todo eso que ver con su cotidiana, entrañable e incomprensible vida diaria, esa cosa que seguirá ocurriendo mientras usted lee el libro.
Incógnito. Las vidas secretas del cerebro. David Eagleman. Traducción de Damián Alou. Anagrama. Barcelona, 2013. 352 páginas. 19,90 euros

viernes, 15 de febrero de 2013

VENIMOS DE DONDE VENIMOS


El animal humano no es el único primate que se pone en huelga. En realidad, la protesta de los indignados 'sapiens' españoles que hoy se rebelan contra la reforma laboral del Gobierno tiene profundas raíces evolutivas, inscritas en el ADN que compartimos con nuestros parientes más cercanos.

Esto es lo que han revelado las investigaciones pioneras del gran primatólogo Frans de Waal, director del Laboratorio Yerkes de Investigación de Primates en Atlanta (EEUU) y autor de libros como 'El mono que llevamos dentro' (Ed. Tusquets).

"Hemos comprobado que si a un mono capuchino le das una recompensa menor que a otro por hacer la misma tarea, el primate perjudicado se enfada y deja de colaborar", explicaba De Waal a ELMUNDO.es durante una reciente visita a Madrid, cuando participó en las Jornadas Ciencia y Sociedad, dirigidas por Eduardo Punset y organizadas por la Fundación Santander.

"Por tanto, estoy convencido de que estos monos entienden perfectamente cuándo se les trata de manera injusta y pueden rebelarse contra la desigualdad de una manera comparable a las huelgas de los humanos", aseguraba el primatólogo.

Para llegar a esta conclusión, el doctor De Waal y sus colegas enseñaron a un grupo de monos capuchinos a realizar una tarea sencilla. El trabajo consistía en recoger piedras y depositarlas en las manos de un investigador. A cambio, los científicos les daban un pepino para recompensarles por sus servicios.

Hasta ahí, la productividad de esta peculiar 'empresa' iba sobre ruedas. Si todos los monos recibían el mismo 'salario', sin diferencias notables en el tamaño de los pepinos que se repartían entre los 'obreros', reinaba la paz social y el 90% de los capuchinos cumplía con sus obligaciones en menos de cinco segundos.

Rebelión contra la desigualdad

Sin embargo, los problemas empezaron cuando, de forma indiscriminada, los científicos decidieron aumentar el sueldo a algunos de sus trabajadores. Ante la mirada pasmada de los demás capuchinos, los monos afortunados empezaron a recibir uvas, en vez de pepinos, cada vez que recogían una piedra. Para comprender la gravedad del asunto, hay que tener en cuenta que ante los ojos (y el paladar) de un capuchino, una jugosa y dulce uva tiene un valor infinitamente superior a la de un mediocre pepino.

La reacción de los primates agraviados fue la que cabría esperar de cualquier 'currante' ante una situación de desigualdad manifiesta: perdieron motivación, cayeron en el pasotismo y empezaron a desobedecer a los investigadores. En definitiva, el conflicto laboral estalló y los capuchinos maltratados se negaron a seguir trabajando.

Según De Waal, el comportamiento de estos primates demuestra que poseen una "aversión a la desigualdad" que les lleva a reaccionar con hostilidad si algún miembro de la manada recibe una recompensa mayor por hacer lo mismo que los demás.

Los humanos, en definitiva, no somos los únicos animales a los que nos ofenden los agravios comparativos. El experimento de De Waal demuestra que nuestros parientes más cercanos tampoco 'tragan' sin rechistar las desigualdades, e incluso pueden rebelarse contra un caso flagrante de favoritismo injustificado.

"Quizás lo que esté pasando en España y otros países en los que los ciudadanos se sienten indignados por los privilegios de una élite, con salarios astronómicos en una situación de grave crisis económica, sea comparable a lo que sienten estos monos ante una discriminación injusta", concluye De Waal.

miércoles, 24 de marzo de 2010


Judas.


Lo tengo claro, absolutamente claro. Lo que voy a hacer es lo correcto. Este hombre es un traidor. No se puede ir por ahí diciendo lo que dice y dejando a tanta gente en la estacada... Porque muchos creímos en él; esta tierra lleva mucho tiempo buscando un líder y él hubiera podido serlo porque tiene algo en la mirada, tiene algo; y sus palabras arden en los oídos, resuenan dentro como un látigo. No hay más que recordar aquel día en el monte, si hubiese querido, se habría alzado a su alrededor un auténtico ejército contra el invasor. Pero no, se pone a hablar de los débiles, de un reino que nadie sabe dónde está, y de los pacíficos, sobre todo de los pacíficos ¡con lo exaltados que estaban los ánimos!
Está lleno de buenas palabras, no digo que no, pero necesitamos otro tipo de hombre: un libertador, palabras ya las dijeron los profetas y no arreglaron nunca nada.
Y, sin embargo... tiene algo en el gesto. Recuerdo el día en que aquel centurión se acercó a él para pedirle que curase a su siervo. ¡Un romano! Que sí, que Roma nos había construido una sinagoga. Pero un enemigo es un enemigo y aquel hombre lo era. ¡Y además para un siervo! Como si no hubiese suficientes de los nuestros que atender.
Si, lo tengo claro... pero hay algo en su voz... Cuando se dirige a los niños, a los viejos, a nosotros mismos que somos ya hombre curtidos, no sé... hay algo.
A pesar de todo ello, tengo que hacerlo. No es por el dinero, ya ves, sólo son treinta monedas, un símbolo más que nada. Es por el bien de nuestra tierra, por todos los que amamos la libertad. Nuestras esperanzas están en juego. Y sin embargo tiene algo que...

jueves, 11 de marzo de 2010




LA RATITA PRESUMIDA


(partidaria de la mezcla étnica)


Siempre fui partidaria del diálogo interracial. Pero vayamos por partes, que se han dicho muchas tonterías sobre mí.
Todo empezó aquella mañana en que yo barría mi escalera porque no me quedaba otro remedio. Que luego he visto los dibujos esos en los que me ponen con un delantal, allí, barre que barre, cantando como si fuera tonta y encima estuviera contenta, con lo que siempre he odiado las faenas domésticas...

En fin, a lo que íbamos: barriendo me encontré la famosa monedita y decidí comprarme un lazo. Que no es que yo buscase novio sino que a una le gusta estar mona ¿o es que acicalarse es ir pidiendo guerra? Pues parece que sí, porque enseguida empezaron a pasar moscones prometiéndome el oro y el moro.
Yo estaba a lo mío, con la escoba aparcada y leyendo la Metamorfosis de Ovidio, que por cierto, no se la recomiendo, porque es un poco indigesta. Nada de estar sentada y modosita esperando que vinieran a declarárseme. Y menos el ratón ese con el que dicen que me casé. Pero cómo puede una casarse con un individuo que te dice que se va a pasar las noches durmiendo y callando ¡ni que fuera imbécil! No, yo no me casé con ese sansirolé. Tampoco lo hice con el perro, aunque sí es cierto que me lo ligué durante todo un verano, pero le faltaba conversación, sólo hablaba de sus huesos y de un amo que tuvo una vez y que le tiraba continuamente una pelotita como si repetir eso mil veces tuviese la menor gracia. Lo cierto es que en septiembre lo mandé a paseo. Fue entonces cuando conocí al gallo que era muy mono, las cosas hay que decirlas, pero muy estirado. Ese pretendía meterme en una especie de harén con una docena de gallinas, y no estaba yo para andar compartiendo novio con nadie y menos con esa panda de pánfilas emplumadas .
Lo mío en el fondo fue con el gato, digan los cuentos lo que digan. Ese sí que era un tío divertido, lleno de cosas que contar y que se había corrido todos los tejados del barrio y en ese momento estaba dispuesto a compartir tamaña experiencia conmigo. “Ratita —me dije— es tu oportunidad. Siempre lo has dicho: diálogo interracial” Así que, dicho y hecho, dialogamos que ni se sabe. Todo el mundo advirtiéndome “que te va a comer, que te va a comer”. “Por supuesto —pensaba yo— que me coma lo que quiera, para eso estamos.
Luego se fue. De fiar, lo que se dice fiar, no hay prácticamente ningún macho, pero que me quiten lo bailado... no lo barrido.

miércoles, 10 de marzo de 2010


EL CONQUISTADOR

Lo que fue dejando tras su paso no fue más que un sin fin de campos quemados y un olor a muerte casi imposible de respirar. Esta aldea no era diferente de las otras: los mismos hombres sucios y desesperados; las mismas mujeres avejentadas que trataban, sin lograrlo, de proteger a sus hijos.
Las chozas fueron cayendo una a una arrasadas por el fuego. El conquistador antes de dejar a sus hombres el placer del saqueo y la barbarie, lanzó una última mirada helada a los cuerpos sin vida que eran un estorbo para el paso de su caballo, mientras en sus labios se abría una vaga sonrisa indefinible.
Los campesinos que quedaban con vida trataban de defenderse, sus azadas y aperos eran como juguetes tratando de impedir el avance de un tornado. Sus esposas con inútiles gritos se debatían entre los brazos de los hombres que las atrapaban. Fueron violadas y sacrificadas entre atroces torturas para divertimento de la tropa. Lo último que sus ojos pudieron contemplar fue la imagen de sus hijos arrojados a la hoguera.
Una vez terminada la masacre, el conquistador emprendió la marcha, según se alejaba el rastro de sangre le fue siguiendo y siguiendo hasta convertirse en un río que fluía tras sus pasos rojo y silencioso. Al llegar a la cumbre del último bastión conocido, al asomarse al último risco de su inmenso territorio conquistado, llamó a su más fiel servidor. Éste se le acercó rápido, con los ojos bajos tratando de ocultar ante su señor el temblor de su cuerpo. Se mantuvo quieto y esperó sus órdenes. El conquistador dejando vagar la mirada sobre los valles y montañas del mundo, preguntó:
—¿Observas mi poder? No queda nada ni nadie que me arrebate la gloria.
El servidor alzó un instante los ojos para contemplar aquel irreparable vacío, miró un instante el rostro del vencedor... Una leve sombra cubrió el cielo.
—¿No me respondes?
—Sí, dueño del mundo, sólo gozaba de tu grandeza sin par.
El conquistador contempló la inmensa nada que le rodeaba; sintió un leve vértigo, fue algo pequeño, casi vago, imposible de describir, pero que fue creciendo y creciendo hasta apoderarse de su visión. Una leve náusea le atenazó la garganta; tragó aquella saliva de regusto amargo y entonces, de un golpe, empezó a comprender, de una vez y para siempre, el precio de su triunfo.

martes, 9 de febrero de 2010

CURSO DE HABLAR EN PÚBLICO

OJO, HAY UNA MODIFICACIÓN EN EL HORARIO DEL VIERNES. EL CURSO SE CELEBRARÁ EN LA CASA DE CASTILLA LA MANCHA. UNA SALA ESTUPENDA.
Queridos amigos: En abril daremos un curso de hablar en público Enrique Gracia y yo. Serán los días 16, 17 y 18 de abril. Es un curso fácil, ameno y, sobre todo, divertido para aprender ciertos trucos que se emplean cuando uno tiene que hablar en público, leer textos, entrevistar a alguien, etc. Todos los escritores tienen alguna vez que leer sus textos en público y, a veces, no suele salir lo bien que uno desea porque los nervios traicionan y no se conocen los trucos y técnicas que existen para que todo salga perfecto. Los horarios son cómodos. El lugar será en la sede de Escritores en Red, Alberto Aguilera 62, escalera izquierda, 3º. Madrid. Está muy cerca del metro de Argüelles.

Los horarios son los siguientes:

VIERNES: DE 18 a 21 H.

SÁBADO: DE 11 a 14h. y de 18 a 21h.

DOMINGO: De 11 a 14 h.


PRECIO: 150€
SOCIOS 120€


Espero que los que estén interesados se dirijan por teléfono a Enrique Gracia Trinidad en el 91-747-15-47, o por correo electrónico a las siguientes direcciones:




Os aseguro que merece la pena.

martes, 20 de octubre de 2009

OXITOCINA


Una hormona ayuda a solventar los problemas de pareja
Un experimento demuestra que la oxitocina fomenta la comunicación y los comportamientos positivos en una discusión

Un equipo de científicos suizos ha estudiado por vez primera el efecto de la hormona oxitocina en las discusiones de pareja. Así, han demostrado que esta hormona, que ya se sabía que fomenta las relaciones sociales y los vínculos amorosos, ayuda a desarrollar comportamientos positivos en los conflictos, y facilita la comunicación entre los miembros de la pareja. Un total de 47 parejas heterosexuales participaron en el experimento, que fue realizado en laboratorio. A algunos de los participantes se les aplicaron dosis de oxitocina intranasal, mientras que otros recibieron un placebo. Tras el establecimiento del conflicto entre las parejas, aquéllas que habían recibido la oxitocina resolvieron mejor sus discusiones que las otras. Según los científicos, estos resultados apuntan a que esta hormona podría servir como apoyo a determinados tratamientos estándar ya establecidos para fomentar las capacidades de relación en humanos. Por Yaiza Martínez.
Por favor, los médicos que tengamos en escritores en red que se mojen. Hay que mandar varias garrafas a políticos, escritores enfadados, personas desconcertadas ante decisiones de interés, etc. tec.
Manuel, por favor, para mi uso personal necesito con urgencia una garrafa de unos 25.000 litros, que tengo cosas pendientes. Agradecida de por vida, ya lo sabes.

lunes, 19 de octubre de 2009

ESCRIBIR POR QUÉ Y PARA QUÉ

Hace algunos días leí algo que me impresionó. Está escrito por Cervantes y dice así:
El poeta puede cantar o contar las cosas no como fueron, sino como deberían ser. El historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna.
Creo que todo intelectual tiene la función, consciente o no, de ser un testigo de su tiempo. Lo hace, a pesar suyo, muchas veces sin percatarse de su misión, pero la tiene, todos la tenemos, miramos las cosas que suceden a nuestro alrededor y algo nos mueve a coger la pluma o el ordenador y escribir. Ese "algo" puede ser angustioso, terrible, maravilloso, dulce... ¡qué más da! Lo importante en cualquier persona que piense es poder ejercer ese supremo derecho que es PENSAR y, por supuesto, expresar lo que piensa.
Nuestro país tiene un gran problema: nunca respetó al otro. Nunca trató de ver lo que en el otro había de verdad, de utilidad, de belleza... No, el otro es siempre un enemigo al que vencer. Nadie posee la verdad, por eso hay que buscarla. Espero que podamos hacerlo entre todos. Quizá como dicen, nunca demos con ella, es rebelde y huidiza.... pero.... ¡qué placer tan intenso buscarla!
Soledad Serrano

jueves, 10 de septiembre de 2009

LAS FOTOS


Estáis ahí, mirándome desde el papel, con el gesto hierático y los ojos prendidos en un punto que yo nunca lograré divisar; eternamente vivos en ese instante y hoy sólo fantasmas mientras os miro. De tarde en tarde, con una emoción y una prisa que no consigo entender bien, sin motivo alguno, os saco de los baúles, de los libros y os coloco sobre la cama, como una baraja extendida, unidos por familias, por amores o por odios; y allí, en medio de la magia, os devuelvo a la vida.
De muchos de vosotros, en algunos casos, ni tan siquiera sé el nombre, poco o nada conozco de lo que fueron vuestro paso por el mundo, pero en ese instante fugaz, a través de mis ojos sorprendidos, volvéis a la realidad y os rescato de la nada.
Detrás de vuestros cuerpos hay paisajes que, para mi desesperación, no conseguiré identificar nunca, personas que pasan fugaces en el momento en que fuisteis atrapados por la cámara, y que seguramente son fantasmas de otras vidas; estudios de fotógrafos con ornamentos de palacios o verbenas, aviones de cartón que no os llevaron volando a ningún lugar, disfraces que no lograron cambiar ni un ápice de lo que fue realmente vuestro destino.
La sonrisa está quieta, forzada, a veces, es sólo un esbozo; quizá os sorprendieron y no esperabais ser retratados en ese instante. Intento, sin conseguirlo casi nunca, descubrir mis rasgos a través de los vuestros, esa forma de ladear la cabeza, esos ojos grises, azules, castaños, la barbilla redondeada o agresiva, esa tibia sonrisa que deja nublada la mirada como guardando un secreto, aquel brillo excesivo para ser moral de las pupilas, el gesto nervioso de la mano, el dulce apoyo del brazo sobre un cojín... Pertenecéis a mi vida, estáis entroncados con mi pasado; sois sangre antigua que navega entre la mía, esa sangre que tuvo que correr y desgastarse en mil sentimientos desgarrados en mil guerras sin sentido, en mil heridas que yo nunca podré restañar.
Habéis sido mi geografía, tuvisteis que atravesar ríos, montañas, mares y continentes para llegar a este lugar casual en el que yo nací, a este cuerpo mío que os contiene en parte. Gastasteis toda la tinta de vuestra época para tratar de expresar aquello que, para mi desaliento, tampoco yo sabré decir. Amasteis hasta el desaliento, odiasteis quizá mucho más de lo que yo me he atrevido, fuisteis tenaces, francos, absurdos, conservadores, alegres y odiosos, ¡qué sé yo!
Tanto vientre portando semillas, pariendo lo que paso a paso, sin detenerse conformaría mi existencia. De la misma manera abriré yo mi vientre para que vuestra sangre milenaria escape libre a través de mis hijos; tanta vida corriendo por las venas, tanta muerte atrapada en las entrañas. Estáis en ese grito que, a veces, atenaza mi garganta y casi me impide respirar, en esa rebeldía que un día me llevará inexorablemente al fracaso, o en esa calma que aparenta indiferencia y que cubre incluso años de mi vida. Soy hasta el momento vuestra última respuesta, aunque os parezca, absurdo y nada pueda yo hacer por consolaros. Soy lo que ocurrió después, después de todo lo que fue vuestro, de aquella vida amable o pesarosa, de aquella pregunta que aún hoy clama por estallar desde mi boca; os contemplo con desolación y comprendo que la interrogación seguirá ahí, fija, absoluta y terrible, sin que yo pueda responderla y no tenga mejor postura que aquella que adopto con esfuerzo y que traslado a mis hijas por no devolvérosla.

lunes, 31 de agosto de 2009

EL CUERPO RECUERDA

Parece ser que las personas que, por alguna razón, pierden cierto tipo de memoria (hay varias que se ocupan de cosas distintas), no reconocen a sus familiares ni amigos, todo les es ajeno y el sufrimiento es atroz porque nada ni nadie le pertenece ni él pertenece a nadie.. Somos hijos de nuestra historia, sin ella, estamos perdidos. ¿Qué sería de nosotros sin poder recordar la imagen de aquella muchacha, ingenua y torpe, de faldita plisada y melena revuelta que bajaba los escalones de dos en dos, de tres en tres... La que gritaba fuerte, fuerte contra todo aquello que le parecía falso o inapropiado y, un día, tuvo que bajar la voz. Estamos tan llenos de razón siempre.
Somos aquel instante que nos dejó parados ante una verdad que no quisimos admitir, aquel otro en el que abrimos la sonrisa, la voz y la palabra...
Sigamos con lo anterior, que no quiero divagar. Os contaba las vicisitudes de los que pierden la memoria, Bien, pues a un médico se le ocurrió colocar unos electrodos en el cerebro y unos sensores en la piel de un hombre que tenía este drama en su vida y comenzó a enseñarle fotos de sus seres queridos. Una a una las imágenes de esposa, hijos, padres y amigos fueron pasando ante aquellos indiferentes.
—No, no los conozco; nunca los he visto... No me suenan de nada —respondía una y otra vez.
Pero su cerebro y su piel reconocían y los testigos cerebrales y los colocados en su cuerpo gritaban que sí. La respuesta galvánica de la piel estaba ahí para seguir queriendo, para recordar las caricias, el paso suave de la mano en nuestro pelo, el beso dulce o apasionado.
Podemos sufrir un accidente que nos deje sin memoria, pero, está claro que nada se va para siempre, la piel recuerda, la vista recuerda. No sé si es un consuelo, pero, indudablemente, impresiona.

sábado, 29 de agosto de 2009


VOLTAIRE
Uno de los escritores que más me divierten es Voltaire. Su inteligencia, su ironía y su inigualable sentido del humor, lo convierten en uno de mis favoritos. Coloco estas anécdotas para todos aquellos que quieran pasar un buen rato.
Cuentan que una vez, Voltaire, harto de un escritor muy deficiente que le perseguía para enseñarle sus escritos, le envió una carta en la cual se podía leer algo así como:
“Perdone que no le responda con mis opiniones sobre sus escritos, pero es que me he muerto y no puedo responder a las cartas que me escribís”
Parece que el escritor impresentable le escribió a Voltaire una carta con sus escritos, pero esta vez en el sobre ponía:
“Para Voltaire en el otro mundo”


Se atribuye a Voltaire una frase del poeta francés Voiture. Un día vio pasar una procesión, y al llegar la cruz frente a él, aquél se quitó el sombrero.
-¿Os habéis reconciliado con Dios? -le preguntó un amigo.
-Nos saludamos, pero no nos hablamos -fue la res­puesta.


Dice un viejo refrán que de los muertos sólo se deben decir cosas buenas. De este dicho se acordó Voltaire cuando en cierta ocasión hubo de hablar, contra su voluntad, ante la tumba de una persona a la que nunca quiso. Comenzó pues, en su discurso diciendo:
-Era un gran patriota, un amigo fiel, un esposo abnega­do y un padre ejemplar... suponiendo, claro está, que haya fallecido.

viernes, 28 de agosto de 2009



EXILIADOS
Acabo de leer un artículo que habla del exilio y me ha causado un gran impacto. Somos exiliados, desde el principio de los tiempos. No hemos hecho otra cosa que ir de un lado a otro expulsados por distintas razones. En África, hace casi dos millones de años, unos cuantos de nosotros, tuvimos que alzar la mirada y preguntarnos qué habría más allá, y hacia ese lugar ignoto, lleno de pesar y miedo, dirigimos nuestros pasos. Cuenta la Biblia , y todos sabemos que es uno de los libros más apasionantes que se han escrito, que Ella y Él se miraron sorprendidos porque supieron, sin que les cupiese la menor esperanza, que sus días en aquel paraje alegre y juguetón habían terminado. Abandonar la niñez cuesta tanto...
Miles de seres dejan sus valles, montañas, desiertos o ciudades para caminar hacia lo desconocido. La mayoría de las veces su camino conduce al horror, la desesperación, o lo que es peor, al olvido.
Nosotros, ciudadanos de primera, viajeros que descansan su hastío en vagones almohadillados, donde sólo los reyes ponen los pies, nos alejamos igualmente. No nos movemos, viajamos varados en nosotros mismos. Fuimos aceptando el exilio de las ideas más queridas, de los sueños que se gastaron de no usarlos, de la juventud que los produjo, de los sentimientos que creimos eternos...
Incluso de ti, amigo desconocido, vivo desgajada, No sabes quién soy ni cuál es mi exilio obligado. Nada sé de tu voz, ni de la fuerza de tu abrazo. Nada sé de nada.

martes, 25 de agosto de 2009